M@re Nostrum

El pecio del Woodside
(Cadaqués, Costa Brava, España)
por Josep Mª Dacosta


El "Àliga de Tudela"

ucear en el cabo de Creus tiene siempre un valor añadido. Esta península comprende el litoral más virgen de la costa Brava. La dureza del viento de la tramontana y lo abrupto del roquedo litoral han hecho que, en la parte norte de este macizo, la colonización humana haya sido escasa.

De esta forma, la aproximación en barco a cualquier punto de buceo es un espectáculo natural, al contemplarse un paisaje realmente singular. En palabras de Anna Maria Dalí "Cabo de Creus es negro, cortante, agresivo, tétrico, desolado como un paisaje lunar".

Desde los puertos de Llançà o del Port de la Selva se accede a numerosas inmersiones de la "Mar d'Amunt" -la Mar de Arriba-, el trozo de costa del municipio de Cadaqués comprendido entre la punta del cabo de Creus y los "Tres Frares de Galladera".

El periplo está jalonado por bancales en los que se había cultivado la vid, que evocan los versos del ilustre veraneante del Port de la Selva, Josep M. de Sagarra, Vinyes verdes vora el mar, a los que el célebre cantautor catalán Lluís Llach puso una memorable melodía.

La costa septentrional del cabo de Creus no ofrece refugios importantes para las embarcaciones en caso de temporal de tramontana. Varios barcos se hundieron en este litoral por esta causa.

En cala Cativa (el Port de la Selva) se realizó, según recoge Antonio Ribera en su Guía Submarina de la Costa Brava, la primera prospección arqueológica de nuestro país. Fué durante los días 21 y 22 de agosto de 1894 cuando los señores Alfaras y Marés, utilizando buzos coraleros, localizaron un campo de ánforas a 32 metros de profundidad. Se extrajeron, en estos dos días de trabajo, sesenta y dos ánforas.

Uno de los pecios -barcos hundidos- que se encuentran en estos fondos corresponde al Woodside, un antiguo vapor inglés que en chocó con la isla de Portaló en 1884 debido, según Enric Trilla en "Naufragis a la Mar de l'Alt Empordà", a la niebla.


El "monstruo del Portaló
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© Josep Mª Dacosta

La isla del Portaló es descrita por Arnald Plujà de la siguiente forma: "A distancia, aparenta el dorso de un monstruo que emerge del fondo de la mar".

El navegante de estas aguas puede recrearse con otras rocas zoomórficas como Sa Rata, el Lleó, l'Àliga, el Gat de Norfeu, entre otras.

El Woodside permite una inmersión tranquila, en la que la profundidad máxima corresponde a la caldera, que se encuentra a unos 30 metros aproximadamente.

Por otra parte es un itinerario muy seguro, ya que una vez visto el barco -que yace en un fondo de 25 metros-, se puede seguir por las rocas contiguas situadas a su popa y que descienden, en forma de pared, hasta la caldera.

La salida a superficie se puede hacer remontando este mismo talud rocoso que corresponde a la base del islote del Xiulet (Silbido).

Itinerario submarino


Buceando en el Woodside
© Arnald Plujà

Generalmente los centros de inmersión fondean cerca de la vertical del pecio. Se desciende en caída libre o por el cabo del ancla hasta llegar a un fondo de grava que se encuentra sobre los 20 metros.

Aquí se distinguen algunas gorgonias blancas Eunicella singularis. También hay erizos de color violeta Sphaerechinus granularis, de los que en alguna ocasión hemos visto agrupados aquí más de 20 ejemplares.

En seguida se vislumbran los restos del naufragio, parte de la popa y de la quilla.

En la plancha vertical, crece un recubrimiento de gorgonias rojas Paramuricea clavata y en las otras estructuras estrechas y perpendiculares al suelo hay que prestar atención, ya que se pueden observar y fotografiar nudibranquios: Flabellina affinis, Cratena peregrina, Diaphorodoris luteocincta...

Las cuadernas, en disposición paralela al lecho, ofrecen una curiosa distribución de gorgonias, ya documentada por Andreu Llamas: las blancas viven en la parte superior y las rojas en la parte inferior, cercanas al fondo.

De vuelta a la popa, el itinerario desciende siguiendo las rocas hasta los 30 metros, donde un poco separada y hacia la izquierda del sentido de la marcha, se distingue la caldera.


El nudibranquio Diaphorodoris luteocincta

Una vez observada, -en su interior a veces hay algún congrio- se regresa hacia la roca, en la cual hay las concavidades propias del coralígeno. Sin dificultad se observa coral y con suerte algunos peces esquivos, como la corvina.

Se puede emerger prosiguiendo el espolón rocoso que tiene una dirección aproximada de 125 grados. En las paredes y grietas de este peñón no faltan las morenas.

A distancia del buceador suelen pasar espáridos de buen tamaño; no en vano nos encontramos en el "Bol des Pagre" - Bol es una denominación, típica de los pescadores de la zona, referida a un lugar apropiado para capturar determinados pescados-.

Esta ascensión es muy progresiva y permitirá realizar la descompresión en el caso de que hayamos sobrepasado la curva de seguridad.


Este gobio es el único "pez payaso" del Mediterráneo
en su urticante morada, la Anemonia viridis

Cerca ya de la superficie no son raros los bancos de salpas paciendo ni tampoco los largos recubrimientos de "fideos de mar" Anemonia viridis que van creciendo en toda la longitud de las grietas superficiales.

La fortuna puede poner delante de nuestros ojos una joya marina: un joven de fredi o pejeverde Thalassoma pavo, una verdadera esmeralda con una pequeña mancha negra que nada zigzagueante delante de nosotros...

 

Fotos


La caldera del Woodside, a 32 m.
Foto: Enric Trilla 1994


Una esponja pedunculada Clathrina primordialis


La proa del Woodside, a unos 20 m.
Foto: Enric Trilla 1994


Una planaria Prothescereaus roseus
entre los restos del pecio


El autor anotando sus descubrimientos
Foto: Arnald Plujà


Una planaria P.vittatus sobre
una esponja incrustante roja.


Una Tylodina perversa, un
curioso opistobranquio sobre su
alimento, una esponja amarilla.


Los pecios ofrecen muchas posibilidades
para los fotógrafos
Foto: Arnald Plujà


La disposición del pecio en el fondo
por Josep Mª Dacosta


El perfil de la inmersión

Bibliografía

  • DALÍ, Anna Maria. Tot l'any a Cadaqués. Editorial Juventut. Barcelona.
  • LLAMAS, Andreu. Costa Brava. Las 200 mejores inmersiones. Editorial Planeta. Barcelona. 1997
  • PLUJÀ Arnald. Estudi del cap de Creus. La Costa. Diccionari toponímic, etimològic i geogràfic. Edición pròpia. Llançà. 1996
  • PLUJÀ Arnald. Parc Natural del cap de Creus. 30 itineraris submarins. Editorial Joventut. 1998
  • RIBERA, Antonio. Guía submarina de la Costa Brava. Ediciones Destion, Barcelona. 1956
  • TRILLA MORATÓ, Enric. Naufragis a la mar de l'Alt Empordà. Editorial Brau. Figueres. 1994

© Texto: Josep Mª Dacosta
© Fotos: Arnald Plujà
© Fotos: Enric Trilla

 

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Última modificación: 07 d’agost 2017 06:03


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