M@re Nostrum

Setenta delfines,
ecos de dolor

Por: Guillermo E. Loedel
Publicado en la sección Turismo Azul de la
Revista ecológica virtual MENSSANA


l Archipiélago de Colón, también conocido como Islas Galápagos, es Territorio Insular del Ecuador. Situado en el Océano Pacifico se encuentra a 1.000 kilómetros de la costa Continental. Tiene 7812 Km2 y 7.000 habitantes aproximadamente. Su capital es Puerto Baquerizo Moreno en la isla San Cristóbal. Archipiélago formado por trece islas mayores se convirtió en la vigésima provincia del Ecuador en 1973.

Por su aislamiento casi total, estas islas son reducto de primitivas especies zoológicas. Piqueros de patas azules, pingüinos y las gigantescas tortugas marinas (Galápagos) hacen de estas islas un verdadero santuario ecológico. El Gobierno del Ecuador ha realizado un excelente trabajo en la preservación de este fabuloso espacio. Podríamos decir, que la casa de estas espectaculares criaturas endémicas, está en orden.

Soy buzo deportivo. Cada vez que puedo, viajo al archipiélago y buceo en él. Hace muy poco, mediados de Junio de 1997, ocurrió algo distinto dentro de la armonía de estas Islas. Algo inesperado, algo fuera de cálculo, algo que hasta ahora, no se le encuentra explicación.

Setenta delfines encallan en la Isla Isabela (la más lejana y la más grande). Como único testigo, un velero fuera de la ruta propuesta inicialmente, que bordea por el oeste la Isla Fernandina y se acerca a la Isla Isabela y decide entrar a la Bahía Isabel.

Raúl Andrade, buzo tambien deportivo observa con binoculares la playa de la Isla. Inmediatamente nota bultos en ella. Deciden acercarse lo más posible y la sorpresa fue horrorosa. Delfines muertos. Docenas de ellos. Contaron aproximadamente setenta cuerpos.

La marea estaba baja y el espectáculo era escalofriante. Desgraciadamente ya no había abordo rollos de fotografía ni una filmadora. La impotencia del pequeño grupo era grande. No había nada que hacer. No se sabia cuando había ocurrido este episodio, pero pronto la marea subiría hasta abrazar los cuerpos y devolverlos al mar donde posiblemente escuelas de tiburones martillos, muy comunes en la zona, darían cuenta de ellos.

A su regreso, contaron lo vivido en Isabela, y les llamo la atención, la falta de interés de los lugareños. Solo se encontraron con un: "Sí, hace unos años paso algo similar en otra isla, pero qué se puede hacer". Raúl, me mando una carta antes de irse de Galápagos, donde me contaba el incidente y me proponía que tratara de despertar la atención de las autoridades en el Continente para que investigaran el caso.

Comencé a preguntar a amigos. Hasta que finalmente pude hablar con un oficial de la Marina del Ecuador. Prometieron ayudarme, pero no tenían ningún registro de lo sucedido y tampoco yo estaba aportando fotos o una filmación. Salí de mi reunión, desanimado y lleno de impotencia.

Un día leí en el foro de buceo (buceo@foros.planet.com.mx) un informe de delfines que mandaba mi "cyber-amigo" Ing. Fausto Montoya. Era interesantisimo. Le conté mi historia y de los pocos recursos con los que contaba para resolver un problema tan difícil y tan fuera de mis manos. Él y los demás integrantes del foro me convencieron para que preparase este artículo y pueda quedar como evidencia de un caso espeluznante del cual, las autoridades, no tienen registro alguno.

Pues bien mis amigos, el trabajo está hecho. Espero que las autoridades Ecuatorianas y otros organismos internacionales que se dedican a estudiar la desorientación en el mar de estos fabulosos cetáceos, puedan evitar en el futuro esta actitud suicida que lo único que nos dejo como evidencia, fue un eco de dolor en la Isla Isabela.


Agradecemos la cortesía de MENSSANA
© Texto: Guillermo E.Loedel (Guayaquil. Ecuador)

 

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Última modificación: 07 d’agost 2017 06:40


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