M@re Nostrum

Plásticos flotantes
Un peligro cierto

por Miquel Pontes

econocéis lo que aparece en la fotografía de la derecha? Es más común de lo que parece y todos lo hemos visto alguna vez. Es el plástico que mantiene unidas las latas de refrescos en grupos de seis cuando las compramos en un establecimiento comercial.

¿Qué hace que este "residuo de la civilización" aparezca aquí, donde hablamos del mar y de sus habitantes? Pues es muy sencillo, este pequeño trozo de plástico está asesinando diariamente muchos animales que pueblan los mares. Vamos a ver el porqué.

Pongámonos en el lugar de una tranquila tortuga marina de tamaño medio. Estas tortugas, ya no tan abundantes como antaño debido a la presión humana en sus lugares de cría y a la sobrepesca, pululan por todos los mares del planeta. Se alimentan habitualmente de pequeños seres planctónicos y de algunos peces pequeños.

El portalatas de plástico que hemos visto se transforma en una terrible soga que puede acabar ahorcando al animal que meta su cuello dentro. Afortunadamente, en el mar no hay muchos animales con cuello, pero las tortugas lo tienen, y su afición a las medusas les atrae hacia los plásticos traslúcidos como este portalatas.

A veces la muerte no sobreviene rápidamente, sino que la tortura se prolonga durante meses. El animal mete la cabeza y no puede zafarse. A medida que el animal va creciendo, el diámetro del cuello hace lo propio, pero el plástico, que por cierto es muy resistente, no se dilata a su vez, con lo que el animal acaba por ahogarse.

¿Cómo podemos evitar este desgraciado hecho? Muy fácilmente. Antes de tirar a la basura los portalatas usados, cortad con una tijera los aros que forma el plástico de forma que, si por cualquier causa este plástico llegase al mar, al menos no ahorcará a ninguno de sus habitantes.

Pero estos portalatas no son el único peligro flotante. ¿Sabéis a qué se parece una bolsa de plástico transparente flotando en el agua? ¿Habéis visto alguna medusa grande alguna vez? Pues para los que no las hayáis visto en el medio acuático, ambas cosas se parecen mucho.

Las tortugas son muy golosas, ¿quién lo iba a decir?. Les encantan las medusas, que de hecho constituyen una parte importante de su dieta habitual. Se cree que aprovechan el contenido en agua de estos seres (un 96%) para hidratarse.

Los plásticos que, de una manera u otra llegan al mar, generalmente cerca de las costas y a lo largo de todas las rutas marítimas, constituyen una pequeña bomba de tiempo flotante.

No hace falta mucha imaginación para pensar qué nos pasaría si nos tragamos una bolsa de plástico, algo que nuestro estómago no puede digerir en absoluto. Lo más probable es que acabemos con una obstrucción intestinal que acabe en el quirófano.

Pero los animales marinos no tienen quirófanos. Las tortugas, las ballenas, los delfines, las focas, todos estos seres se ven en peligro pues el tamaño de su boca hace posible que se traguen estos materiales y acaben muertos de inanición, al tener el tubo digestivo obstruido, o asfixiados por no poder respirar al tener el plástico atascado en su boca.

No hace mucho, una ballena apareció varada en la costa de Santander (España). En su estómago se encontró una bola de plásticos de deshecho que pesaba unos 50 kilos. Estos plásticos pudieron ser tirados desde algún barco por algún anónimo marinero, pero también pudieron ser arrastrados por el viento hacia el mar. No hay muchas soluciones a este tema, salvo la de depositar los plásticos en los contenedores habilitados en las ciudades, para que sean reciclados convenientemente.

No hemos sino comenzado a detallar los peligros a los que están expuestos los animales marinos: redes de pesca a la deriva, vertidos tóxicos, etc. pero ésta es otra ciber-historia...

 

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Última modificación: 07 d’agost 2017 06:29


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