M@re Nostrum

Buceo en Solitario
por Zelmar Reyes
www.imageevent.com/cibas

esde que leí el primer artículo relacionado con esta experiencia, sabía que solo era cuestión de tiempo para que lo hiciera realidad. Si continué leyendo más sobre el tema fue para tener más claros los pasos que debía dar antes y durante la experiencia y de alguna manera estar preparado para cualquier sorpresa.

El "Solo Diving" no es un tema de hoy, y si bien es cierto son pocos los que lo practican, esta experiencia se viene realizando hace ya bastante tiempo (Jacques Cousteau decía que se comenzó a bucear en pareja para evitar accidentes).


Foto: Orlando Espinoza

Dado que una de las premisas del buceo recreativo es la de NUNCA BUCEAR SOLO, el "Solo Diving" ha generado una serie de posiciones encontradas con relación a su práctica. Entre los argumentos más debatidos está el incremento del riesgo y las consecuencias posiblemente fatales de cualquier incidente subacuático al que nos enfrentemos solos.

Pese a ello, algunas organizaciones de buceo reconocidas en todo el mundo, como PADI y SDI (Scuba Diving International, rama del buceo recreativo de la Technical Diving International) la consideran dentro de su currículum como una especialidad del Buceo Técnico.

Finalmente la gran mayoría recomienda que NUNCA se debiera de bucear solo, porque un compañero de buceo siempre será una carta segura ante un problema que pudiera presentarse bajo el agua; seguramente es cierto y no voy a entrar en controversia con ello, pero yo he tenido NO muy buenos compañeros de buceo que, la verdad, la soledad hubiera sido mejor compañera… Para hacer justicia, también he tenido extraordinarios Ángeles Guardianes con los que he aprendido y estoy aprendiendo mucho.

MI EXPERIENCIA EN "SOLO DIVING"

El lector se preguntará ¿por qué lo hice? La respuesta es simple: la búsqueda de soledad y de emociones nuevas.

Siempre me ha gustado compartir mis momentos de soledad con la Naturaleza, no hay para mí mejor escenario ni mejor compañía que la de ella. Este entorno facilita la apertura del alma y me permite una conversación sincera y abierta conmigo mismo, lejos del cemento, de la tecnología, del “tienes que”, del “qué van a decir” o del  “cuánto tienes para saber quién eres” de nuestra “civilización”. En mi unión con la Naturaleza, la palabra "Libertad" es real, soy libre de reír o llorar, mis emociones afloran libremente y puedo sentirlas y escucharlas.

Yo ya sabía lo que era estar sentado frente al mar con la única compañía de las gaviotas y la música de las olas acariciando apasionadamente la orilla de la playa. Ahora quería saber lo que sería estar en sus profundidades con la única compañía de sus habitantes, su silenciosa danza y mi respiración.

El primer paso importante a dar fue el análisis de los posibles riesgos a los que me enfrentaría y si estaba en condiciones de compensarlos. Evalué cada uno de ellos, como la falta de aire, fallos en el equipo, posibilidad de quedar atrapado, mar de fondo, corrientes, etc. Consideré cada una de estas posibilidades y la respuesta para cada una de ellas y me sentí preparado para manejarlas. Entonces comencé a planificarlo todo.

REVISIÓN DEL EQUIPO

Pues bien, el día marcado fue un lunes, así que el día anterior me aboqué a revisar y preparar el equipo que iba usar, dedicándole obviamente especial y mayor atención de la que normalmente le dedico, por dos razones fundamentales:

La primera razón es que, para este tipo de buceo, es recomendable que la operatividad del equipo esté al 200% para evitar sorpresas.

Por descontado que debemos conocer perfectamente nuestro equipo, lo que en mi caso hizo evidente la segunda razón: pocos días antes me habían robado gran parte del equipo de buceo y tuvieron que prestarme algunas cosas. Tuve que desempolvar un antiguo traje de neopreno, con mucha historia pero poca protección, debido al uso y el paso del tiempo, y ser consciente de que uno de los problemas que afrontaría sería la temperatura del agua; felizmente, los que conocemos las profundidades del mar peruano sabemos que el frío es solo una idea ¿no es así?

EL ESTADO DEL MAR

Otro aspecto importante del que me preocupé fue conocer el estado del mar; revisando las gráficas parecía el adecuado, así que solo me quedaba mirar al cielo y rezar para que la visibilidad fuera acorde con el estado del mar. Esto es importante porque con ello reducimos dos posibilidades de estrés: estado del mar y visibilidad.

EL PUNTO DE INMERSIÓN

El último paso era decidir el punto de inmersión; tenía que ser un punto conocido definitivamente y que presentara condiciones adecuadas como cercanía a la costa y una profundidad no mayor de 10 a 15 metros.

En cada lugar del mundo donde hay buzos, existe un lugar especial en el entorno marino, que suele tener características adecuadas para la enseñanza y el aprendizaje: es el punto donde todos los buzos del mundo hemos dado nuestros primeros aletazos y hemos abierto las puertas al descubrimiento de la última frontera de la Tierra. En el Perú ese lugar se llama Punta Chuncho (La Escuelita) en el balneario de Pucusana, al sur de Lima. Este es el lugar que elegí para hacer el primer "Solo Diving" de mi experiencia submarina. No podía ser otro.

LLEGÓ EL DÍA

Bien, el día llegó, una última revisión al equipo y estamos en camino, para ello ya me había comunicado con Puno, nuestro lanchero de siempre; lo consideré a él porque sabía que en la superficie tendría alguien en quien confiar y que estaría pendiente de mi desplazamiento bajo el agua.

Una vez en la lancha y camino al punto de inmersión debo de confesar que una pequeña sensación de ansiedad se dejó sentir. Yo la tomé como que en ese momento todos mis sentidos se ponían en alerta y a partir de allí pondríamos especial atención en cada paso que diéramos; creo que algunos le llaman adrenalina.

Antes de entrar al agua, comentamos con Puno la planificación del buceo, cual sería mi recorrido, el tiempo que pensaba permanecer bajo el agua y qué hacer en caso de...

He iniciado el descenso, a unos 10 metros de profundidad establezco flotabilidad neutra y realmente en ese momento tomo conciencia de mi soledad, ya no tengo a mi compañero de siempre que me está buscando la mirada para la señal de OK antes de iniciar la aventura. Esta vez toda la responsabilidad es mía, esta vez somos solo el mar y yo; siento que me esperan nuevas emociones, una extraña sensación de libertad desconocida invade mi alma, la ansiedad
desaparece y soy absolutamente dueño de mis actos y conciente de las consecuencias.

En el fondo de arena, observo corretear algunos cangrejos, me oriento y comienzo un desplazamiento muy lento hacia el arrecife. Me voy acercando al bosque de sargazos y me detengo para disfrutar del libre vaivén de sus ramas al compás del movimiento del mar. Instintivamente busco con la mirada a mi compañero, pero es cierto, estoy solo, el espectáculo será hoy solo para mí.

En este momento tomé conciencia de algo; normalmente cuando buceamos con nuestro compañero, estamos pendientes de él, como él de nosotros, es verdad y ello nos lleva a compartir nuestra atención en el compañero con la observación de la vida submarina o la actividad que hayamos planeado en esa inmersión. Esta vez, dependo de mi mismo.

Estamos ya en el arrecife y me dirijo hacia la parte profunda, he planeado llegar a los 12 metros como máximo y así lo hago. En mi vuelo me detengo a observar la alfombra de anémonas blancas que cual manto de nieve viva corona el arrecife.
 


Foto: Gerry Wolfe

En ese momento, un grupo de castañuelas pasa por encima de ella y el paisaje está completo. Este es un cuadro que no podré colgar en casa, pero si guardarlo en mi corazón para que cada vez que quiera pueda cerrar los ojos y disfrutarlo. Es la vida y yo soy parte de ella.

A los 12 metros de profundidad después de juguetear con algunos cangrejos que me mostraban orgullosos sus tenazas, cual campeón de físico culturismo, me encontré con un conocido amigo de las profundidades de Chuncho: el mal llamado por nosotros Pez Linterna (gracias a la colaboración de nuestro amigo Michael Sandoval ahora sabemos que se llama Pez Semáforo u Ojo de Plata, Catalufa, Popeye Catalufa o Big Eyes, nombre científico Pristigenys serrula).


Foto: Gerry Wolfe

Como ya es costumbre nos observamos mutuamente; este es un pez que normalmente no huye ante nuestra presencia, lo cual demuestra mucha confianza en lo que tiene, eso lo tenemos claro y nos limitamos a observarlo. Nadamos juntos por un rato, nos mantuvimos inmóviles, me observa y lo observo, en fin, no se cuanto tiempo pasó, me di cuenta cuando observe mi manómetro y tenía 1000 PSI. Era tiempo de regresar (me había comprometido a respetar la regla de los tercios).

Algunas "pintadillas" acompañan mi retorno al punto de salida, un tímido "tramboyo" me observa protegido entre las piedras del arrecife; me sorprende la serenidad que reina en mis pensamientos. La verdad, no tengo mucha prisa por salir pero debo de ser consciente de que estoy de invitado en este maravilloso mundo y tengo mis limitaciones.

He iniciado el ascenso a la superficie, han sido 50 minutos de Solo Diving que marcan el inicio de una nueva experiencia para mí en el mundo submarino. Emocionante y espectacular, relajante y llena de paz; emociones encontradas pero todas reales.

PARA ACABAR

Nuevamente el mar me ha regalado una nueva y extraordinaria experiencia. El mar me impresionó desde la primera vez que lo vi, al igual que mi compañera de toda la vida cuando la conocí… Al mar lo amé cuando descubrí en sus profundidades la vida… A ella la amé cuando me abrió su corazón y me dio la vida.

Antes, sentarme frente al mar y abrir el alma era una opción frente a momentos en que los vaivenes de la vida oscurecían el camino. Después de esta experiencia, también podré ir a sus profundidades, penetrar su corazón, latir con él, sentirme vivo, salir y mirar la vida de otra manera. El camino se puede oscurecer, pero mientras tengamos fuego en el alma, siempre habrá llama para iluminarlo.

Quiero aclarar que el objetivo de estas líneas sencillamente ha sido el de compartir mi experiencia, de ninguna manera estoy invitándolos a vivirla.

Dicen que un buen buzo no es aquel que ante una situación de riesgo o peligro sabe actuar correctamente y salir airoso, sino que un buen buzo es aquel que no se pone jamás en situaciones de riesgo o peligro. Esto es muy cierto. Por favor nunca lo olviden.

Debo de reconocer que esta vez he sido un buzo muy, pero que muy malo…

Y lo volveré a ser.

© Zelmar Reyes 2005
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Última modificación: 07 d’agost 2017 06:03


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