M@re Nostrum

Un día con los lobos marinos
en Islas Palomino
Por Zelmar Reyes
Fotos de Orlando Espinoza, Nick Teasdale y Gerry Wolfe

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l día tan esperado ha llegado. Hoy estaremos compartiendo el día de buceo con los lobos marinos, en Islas Palomino. Estos son un grupo de islotes que son el hogar de miles de lobos marinos y se encuentran al suroeste del Muelle de La Punta, en El Callao (Perú).


Lobera en Islas Palomino
foto de Gerry Wolfe
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La emoción que siento por este nuevo encuentro con estos maravillosos animales creo que es compartida por el grupo de amigos con los que disfrutaremos este día. Se les ve en los rostros, en la expectativa que causan los comentarios de los que ya tuvimos la suerte de visitar este impresionante lugar.

Estamos llegando al muelle de la Escuela Naval en La Punta y ya nos está esperando, Eduardo Bucher, nuestro anfitrión de hoy aunque pareciera de siempre por la calidez de su trato y su preocupación por nuestra comodidad. El día está nublado, pero no lo notamos, creo que la emoción y expectativa por lo que nos espera, nos llena de calor y compensa el frío de la mañana Chalaca.

Ya estamos en camino, el mar nos recibe calmo al inicio, algunas gaviotas acompañan nuestro recorrido, como también las anécdotas de Eduardo que nos invitan a contar algunas nuestras también; el tema, aunque les parezca extraño: antiguas inmersiones en el azul.

Pasamos la Isla San Lorenzo, actual campo de Entrenamiento de las Fuerzas Especiales de nuestra Marina y nos vamos acercando a otra isla: El Frontón, antigua cárcel con un oscuro pasado y comprensibles leyendas para noches oscuras.


¡ Lobo a la vista !
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El mar ha levantado un poco, las chispas de mar provocadas por el desplazamiento del bote, refrescan nuestros rostros y nos permite ir saboreando lo que nos espera; de repente un grito: lobo a la vista...unos cuantos lobitos juguetean dándonos la bienvenida, diríamos que es el comité de recepción.

Las cámaras comienzan a disparar sus tomas, hay apuro por captar las mejores; en mi interior pienso que si solo se esperaran unos minutos, les faltarían rollos para toda la comunidad de Lobos que nos espera...pero bueno, no quiero quitarles la emoción del descubrimiento...eso es algo que Eduardo nos hizo la primera vez que vinimos a este lugar y se lo agradezco.

Las islas aparecen al frente, conforme nos acercamos, el número de lobos aumenta, ya no tienes que buscarlos, ellos te buscan a ti, están por todos lados, saltan, hacen piruetas, creo que nos sonríen, es sorprendente la confianza y calor con los que nos reciben; Dios, gracias, gracias nuevamente por abrirnos las puertas a este mundo que nunca acaba de sorprendernos.

En un abrir y cerrar de ojos, ya estamos en el agua, no queremos perder ni un solo minuto de poder compartir con estas increíbles criaturas, su compañía, sus juegos y porque no decirlo…su amistad.

En la superficie nos vemos rodeados por ellos, siempre juguetones y curiosos. Bueno, no podemos esperar más, alguien hace la señal e iniciamos el descenso.


¡ Míralos a los ojos !
foto de Orlando Espinoza
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Hemos descendido alrededor de 12 metros y como en la superficie, nuevamente estamos rodeados de nuestros juguetones amigos, nos acompañan en nuestro desplazamiento, mordisquean las aletas, se acercan a nuestras cámaras como posando, se dejan acariciar, aparecen y desaparecen a una velocidad impresionante; es como si no supieran que hacer para mostrarnos que somos bienvenidos, que en sus corazones solo hay lugar para la amistad...solo hay que mirarlos a los ojos y verás la inocencia y ternura que solo los ojos de un niño te pueden mostrar.

Ya en ese momento, dejando que uno de ellos juegue con mi mano tendida en señal de amistad, siento correr unas lágrimas por mis mejillas, mi alma, a través de ellas, reconoce que ante tanta belleza...Dios tiene que existir. Ellos nos muestran lo mejor que tienen, nos abren las puertas de su casa, nos reciben con alegría, nos abren sus corazones sin saber quienes somos ni de donde venimos... ¿en que momento dejamos de ser como ellos, dejamos de creer...en que momento dejamos de ser niños?

Hoy hemos sido felices, la inmersión ya concluyó pero estoy seguro que en los corazones de cada uno de nosotros, aún estamos jugando con ellos y ya estamos soñando con volver.

Cada vez que vuelvo al mar, cada vez que me muestra sus tesoros, cada vez que me alejo de él... hay una oración de agradecimiento en mi corazón, por el misterio de lo que está por venir... por la emoción de lo vivido... y por la paz que me dejan los recuerdos de cada momento en sus profundidades.

Un Buzo

Más información sobre El Callao (Perú):
http://www.chimpum-callao.com/callao/historia.html

 

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Última modificación: 07 d’agost 2017 06:03


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