M@re Nostrum

De Cabo de Palos
a Cabo de Gata

por Luis Mario Barquín
Fotos de Maribel Guerra
Mar y Otros  http://www.maryotros.com

l tramo de costa que se extiende desde Cabo de Palos hasta Cabo de Gata pasa por ser una de las mejores de España para la práctica del submarinismo. Sus perfiles de acantilados rocosos que se adentran en el mar y alternados con praderas de posidonia, permiten unos fondos suficientemente variados para dar cobijo a todas las comunidades que habitan en el Mediterráneo.

Desde el punto de vista de la práctica del submarinismo, hay una serie de puntos perfectamente identificados y que se han convertido en zonas clásicas para todos los buceadores debido, no solo a la espectacularidad de los fondos, sino que además cuentan con las infraestructuras necesarias: centros de buceo, alojamiento, zonas recreativas, restaurantes, etc.

Recorriendo la costa de Norte a Sur nos encontramos con las siguientes zonas de buceo:

CABO DE PALOS

El Cabo de Palos es, sin duda, la mejor zona de buceo de la provincia de Murcia. La continuación bajo el agua del saliente de tierra que supone el propio cabo, da lugar a una serie de bajos que rozan la superficie y, en algunos casos, la sobrepasan en forma de islas, dando origen a las Islas Hormigas.

Los dos bajos más habituales son los Bajos de Piles y el Bajo de Dentro, también conocido como Bajo de en Medio. Este último es el más visitado y está constituido por una gigantesca columna de roca que se acerca hasta unos tres metros de la superficie y con una profundidad máxima bastante mayor de la que es recomendable alcanzar.

Según parece, los mejores bajos para el buceo son los que rodean las Islas Hormigas, pero solo unos pocos afortunados han conseguido bucear allí, ya que se aplica un absurdo sistema de protección de la Reserva Marina en la que está encuadrado este paraje: para bucear allí son necesarias unas titulaciones que no existen.

Este supuesto celo conservacionista contrasta con el aplicado a los dos bajos mencionados en primer lugar, donde se bucea sin ningún límite, donde no hay ningún tipo de control y donde ni siquiera hay boyas de fondeo, produciendo un claro deterioro de las partes superiores del bajo como consecuencia de la erosión de las anclas y el roce de los buceadores con las paredes. A menudo las corrientes son fuertes y hay que hacer las paradas de descompresión a cubierto y agarrados al cabo del ancla.

Resulta inexplicable que no se tomen medidas similares a las adoptadas en el entorno de las Islas Medas o en la Reserva Marina del Mar de las Calmas (en la isla del Hierro), donde una buena administración ha conseguido que el buceo se eleve a la categoría de industria, garantizando de por vida la buena conservación de los fondos para el buceo, así como una perfecta compatibilidad con la pesca y otras actividades. Con un mínimo de organización hay mar para todos.

EL BAJO DE DENTRO

Pese a todo, del Bajo de Dentro merece la pena destacar la gran cantidad y variedad de gorgonias que podemos encontrar en profundidades que rondan los 30 metros. También destacamos la zona denominada de Las Agujas, donde hay bancos de espetones de gran tamaño, meros por todas partes, los falsos abadejos más grandes que he visto, corvinas tremendas y grandes bancos de mojarra, con visitas ocasionales de peces luna y águilas marinas, todo ello concentrado en una extensión muy localizada; vamos, que se puede ver de todo en una sola inmersión.


María José y una barracuda en "Las Agujas" del "Bajo de Dentro"

Como contrapartida hay que tener en cuenta que nos podemos encontrar con grandes corrientes que pueden llegar a cambiar radicalmente en muy poco tiempo.

Una característica de esta zona de buceo es el importante número de grandes pecios que hay desparramados por sus fondos, como consecuencia de choques con los bajos en tiempos en que los sistemas de navegación no estaban tan desarrollados como ahora.

Excluyendo a los que se podrían explorar (si no fuera por la inexistencia de las titulaciones solicitadas), o los que quedan reservados para la práctica del buceo técnico debido a su gran profundidad, nos queda el conocido como “El Naranjito”, nombre popular que se da al pecio del carguero “Isla de la Gomera” que se hundió por un desplazamiento de su carga de naranjas en medio de un temporal.

“EL NARANJITO”

Este pecio está señalado en las cartas náuticas, y comienza a una profundidad de unos 30 metros, motivo por el que a los centros de buceo no les gusta visitarlo en exceso y en todo caso nunca sin la titulación adecuada y sin que te hayan visto bucear al menos una vez.

Es una inmersión con una larga descompresión asegurada y a menudo con fuertes corrientes, que hacen que el ascenso y el descenso se tengan que hacer bien afirmados al cabo de seguridad.


Mario en la bodega del Naranjito


Mario junto al molinete del naranjito

La vista del pecio es espectacular, y se puede pasar por las bodegas sin mucho peligro, aunque se debe de tener cuidado de no levantar el sedimento del fondo.

El pecio tiene unos 35 metros de eslora y la popa reposa sobre un fondo de unos 40 ó 45 metros, por lo que no se puede permanecer mucho tiempo en él. Lo mejor, si las corrientes lo permiten, es ir directos a popa y recorrer el buque hacia la proa.

No hay una gran cantidad de vida que justifique repetir mucho esta inmersión, pero una o dos veces al año está muy bien para contemplar la magnífica vista del pecio y sus detalles.

EL CABO TIÑOSO

Es la zona de buceo de esta parte de la costa que más ha crecido en los últimos 4 o 5 años en número de inmersiones. Baste decir que sólo en La Azohía, el punto de partida más cercano para bucear allí, hay cuatro centros de buceo modernos y con buenas instalaciones, a los que hay que sumar los tres afincados en el Puerto de Mazarrón, que también se dejan caer por allí.

La inmersión más emblemática de Cabo Tiñoso es “El Arco”, que recibe su nombre por el gran arco de roca que hay en la pared del acantilado donde se hace la inmersión y que sumerge su “pata” exterior dando lugar a contraluces de gran belleza. Es la inmersión más rica en vida de la zona y está a cubierto de los vientos de Levante, no habiendo normalmente corrientes, lo que hace las inmersiones muy relajadas y placenteras.

La otra inmersión típica de esta zona es “Calacerrada”, que se inicia en una cala completamente cerrada y a cubierto de los vientos de Levante y de Poniente. Además solo es accesible desde barco. Aquí se suelen hacer las nocturnas.

Hay otros puntos de inmersión que merece la pena conocer. Es muy espectacular la “Cueva del Lago”, a la que se accede por dos grandes bocas a muy poca profundidad. Después de una breve navegación, se hace superficie en una gran bóveda con aire respirable, en la que nos podemos quitar los equipos y salir del agua. Si llevamos linternas, trepando entre las rocas se accede a una laguna interior de aguas salobres que tendrá unos 15 metros de profundidad y otros tantos en superficie por el recorrido mas largo. Esta laguna no tiene nada de vida reseñable y al final después de gastar mucho tiempo en todo este trajín, te encuentras de nuevo en la boca de la cueva a 6 o 7 metros de profundidad y con la botella completamente llena, por lo que es una inmersión muy poco rentable para los centros de buceo y raramente la ofrecen.

Como es fácil de comprender la característica de esta zona es la masificación, si bien se compensa por el gran número de puntos de inmersión establecidos y sobre todo por la calidad ofrecida por los centros de buceo, con grandes y rápidas embarcaciones y con servicios que están por encima de la media de los de otros lugares. Esto se debe a la rivalidad y competencia que se ha establecido entre todos los centros de la zona y que en mi opinión es lo que está tirando de los buceadores para esta zona.

CABO COPE y ÁGUILAS

En esta zona de buceo, podemos distinguir dos situaciones, el Cabo Cope, de menor extensión que el Cabo Tiñoso, situado cerca de Calabardina, y el entorno de la población de Águilas con la Isla del Fraile como principal punto de buceo.

En Cabo Cope la inmersión más famosa es la “Cueva de la Virgen”, llamada así por la imagen en azulejo que hay a la entrada de la misma. A esta se accede por una pared y se sale por un sifón de gran diámetro, lo que la hace perfectamente segura.

En los alrededores de la “Cueva de la Virgen” hay un gran número de pesqueros, hundidos para su desguace. La zona esta perfectamente señalizada, lo que hace que la inmersión sea de poca dificultad. El problema de esta inmersión es su tremenda masificación, lo que implica que los fondos estén permanentemente levantados, por lo que se ha degradado significativamente en los últimos años, muy especialmente el interior de la cueva que ha quedado prácticamente pelado, cuando antiguamente era de gran riqueza y diversidad de vida.


Morena y congrio asomando por dos agujeros de la cola Avión del avión

Mario entre las cuadernas del Ana María (Calabardina)
 

Mª José junto al San Francisco de Asís (Calabardina)
 

Por lo demás, el abundante número de arrecifes artificiales creados con los barcos hundidos, hace que haya gran cantidad de vida, que debido a la práctica habitual del feeding, sale a tu encuentro en cuanto notan la presencia de los barcos.

Como contrapartida hay que señalar que el comportamiento de los peces está muy alterado y en ocasiones, sobre todo después de largos periodos sin buceadores y sin que les den de comer pueden llegar a ser agresivos.

Además de esta inmersión, hay que reseñar “El Montoya” así llamada porque allí reposan los restos del “Juanito Montoya”, el primer pecio de un buen número de ellos que hay hundidos en esta zona, junto a una roca a unos 30 metros de profundidad y que aloja a los meros más grandes que he visto.

En torno a los pecios se pueden ver corvinas, congrios, morenas, dentones y otras especies más habituales y en el fondo arenoso se pueden ver torpedos. Ocasionalmente se ven peces luna y bancos de espetones. En la piedra se ven gran número de platelmintos y nudibranquios. Al igual que en la “Cueva de la Virgen”, el feeding es habitual, con todas sus ventajas y sus inconvenientes.

En las paredes del Cabo Cope, se pueden realizar inmersiones en distintos puntos, resultando inmersiones imprevisibles, donde se pude ver de todo en un momento dado, y que resultan muy relajadas, aunque no tan espectaculares como las citadas anteriormente.


Nudibranquio sobre una esponja roja en Calabardina

Puntas de tentáculos de una anémona Alicia mirabilis

Medusa en "El Jardín"
(Cabo Cope)
 

Los puntos mas visitados son “El Jardín” y la “Cueva del Mármol”, que no es una cueva en sentido estricto, sino una oquedad en la pared casi a ras de superficie y tapizada de algas, cnidarios, esponjas y otras especies que le dan un aspecto aterciopelado.

ÁGUILAS

En cuanto a los alrededores de Águilas, el sitio más típico es la Isla del Fraile, que se puede hacer comenzando por distintos puntos y donde también hay varios barcos hundidos para su desguace. Es una inmersión de corte parecido a las descritas en el Cabo Cope.

Hacia poniente de Águilas hay varios puntos de inmersión, a saber: “La Losa” y un poco más lejos, ya en la provincia de Almería frente a Villaricos, “La Losa del Payo”, que es un bajo de gran extensión que sube hasta unos 10 metros de la superficie y donde se pueden ver peces ballesta.


Mario con pez luna en la Isla del Fraile

Mario junto al pecio de la Isla del Fraile

Sepia siendo fotografiada
 

Un poco mas a poniente está “La Catedral”, una cueva abovedada con varias entradas a unos 28 metros de profundidad donde hay anémonas de gran belleza y se suelen ver brótolas y corvinas. Aquí hay que tener en cuenta que el fondo arenoso de la cueva se levanta con facilidad, enturbiando el agua para maldición de los fotógrafos. El entorno exterior también se puede explorar hasta unos 15 metros de la superficie donde la roca termina.

Muy cerca de la Isla del Fraile está la “Piedra de la Pava”, punto donde se bucea por la noche debido a la gran concentración de moluscos y crustáceos que hay. Aquí se puede ver gran concentración de liebres de mar, santiaguiños, cigarrones, cigalas, galateas, gran diversidad de gasterópodos, orejas de fraile, etc. todo ello a apenas 12 metros de profundidad y a cubierto de las corrientes de Levante. Esta nocturna no se puede perdonar.

EL CABO DE GATA y "EL VAPOR"

En está zona también hay una reserva que limita el acceso de los submarinistas, pero la gran inmersión estrella es “El Vapor”, que es un gran buque carguero que chocó contra el arrecife, junto a tierra, en el Cabo de Gata, y que después fue arrastrado por la corriente hasta una milla mar adentro, donde finalmente se hundió en un fondo de unos 40 metros.

La gran distancia de costa, donde uno queda a merced de los temporales y de las corrientes habituales en esta zona, así como la considerable profundidad a la que está el pecio, hace que sea una inmersión difícil y no apta para principiantes. Debe de estar muy bien organizada y el apoyo en superficie es fundamental, por si surgen complicaciones. Todo ello hace que los centros de buceo la ofrezcan de mala gana y tomando muchas precauciones.

Por lo demás, y una vez que estás abajo, la vista de un buque de 100 metros de eslora es impresionante y debido a que la visibilidad no supera más de 10 ó 15 metros en el mejor de los casos, las sensaciones son muy difíciles de describir. Como además es una inmersión corta, sino se quiere hacer una nada recomendable larga descompresión, tienes la sensación de vivirla a cámara rápida y las visiones se agolpan sin tener tiempo de asumirlas. Es probablemente la inmersión más intensa que he vivido y creo que para recorrer el pecio entero con un cierto grado de detalle son necesarias al menos 5 inmersiones.


Mario entre los restos del Vapor de Cabo de Gata

Se pueden ver en “El Vapor” meros de gran tamaño y otras especies más habituales, pero todas ellas muy desarrolladas debido al ecosistema que les proporciona el cobijo del buque. También se pueden ver águilas marinas sobrevolando los alrededores del pecio.

El pecio se puede visitar por dentro, pero no es recomendable perder de vista las grandes entradas de las bodegas, ya que si se levantan sedimentos se puede pasar un apuro para encontrar el camino de vuelta. Además, existe el peligro adicional del gran número de sedales y restos de aparejos de pesca enredados por todos los salientes y que se nos pueden enredar en los latiguillos del equipo, si no les damos una distancia prudencial. En resumen, es una inmersión para hacer en las mejores condiciones y por buceadores experimentados.

Termino de describir aquí las inmersiones más carismáticas de esta zona del Mediterráneo. Espero que os animéis, las visitéis y comprobéis por vosotros mismos todo lo que os he contado.

 

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© Texto de Luis Mario Barquín
© Fotos de Maribel Guerra

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Última modificación: 07 d’agost 2017 06:03


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