M@re Nostrum

¿Qué nos empuja a bucear?
por Miquel Pontes

ué nos empuja a bucear? ¿Por qué es éste el deporte con mayor índice de crecimiento de los últimos tiempos? Para la mayor parte de nosotros la respuesta es: "Porque está ahí".

No se puede conocer el océano navegando por su superficie. Es como explorar la selva subido en un avión. Tienes que meterte en los recovecos del coral. Tienes que acercarte lo suficiente para distinguir los delicados pólipos de coral extendidos, y tienes que sentir el tacto sedoso de la piel de un mero. Tienes que oír el embate de las olas en las rocas, y sentir el gusto de la sal en la boca.

Bajo la superficie del agua existe una realidad alternativa en la que cambiamos la tiranía de la fuerza de la gravedad por la libertad de la falta de peso. También dejamos nuestra atmósfera gaseosa por un entorno líquido 800 veces más denso que el aire, lo que hace que nuestros movimientos parezcan hechos a cámara lenta.

El buceo es el único deporte para el que estamos programados genéticamente, ya que aún quedan en nosotros restos de las antiguas criaturas marinas de las que descendemos. Los actos reflejos que funcionan en todos los mamíferos (incluidos nosotros) cuando entramos en contacto con el agua hace que pataleemos cuando la presión del agua a nuestro alrededor sube y la temperatura baja. Para ahorrar oxígeno, el corazón empieza a latir más lentamente, y la sangre se reconduce desde las extremidades hasta el cerebro.

Mientras que tu primera inmersión hace que tu corazón se acelere y tus sentidos queden embotados por las sensaciones, tan increíbles como espectaculares, con el tiempo el buceo llega a ser una experiencia trascendental, casi mística.

Tan lejanos como estamos de nuestros remotos antecesores acuáticos, la marca del mar está en todos nosotros.

 

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Última modificación: 07 d’agost 2017 06:03


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