M@re Nostrum

BUCEO EN BRAILLE
por Miquel Pontes

uién no ha hecho alguna vez una inmersión en la que, al bajar por el cabo del ancla, no ve ni su propia mano cogida a éste ? Éstas condiciones del agua son muy frecuentes en nuestras costas, más de lo que parece. En lugares próximos a las desembocaduras de los ríos, en el interior de cuevas con poca corriente (y por tanto con limo abundante) y en el interior de pecios, estas condiciones son las normales.


En la foto de este pesebre vemos el "efecto niebla"
provocado por la materia en suspensión.

La pregunta es: Si encontramos mala visibilidad ¿ debemos dejar la inmersión para otro día ? Pues depende, a veces sí, y a veces no.

Los buceadores experimentados saben cómo actuar cuando hay mala visibilidad debido a su experiencia.

Los buceadores noveles o que no estén familiarizados con estas condiciones tal vez deberían aprender y practicar las técnicas que describimos a continuación en un momento menos comprometido y en un entorno menos hostil.

Antes de sumergirnos en agua turbia deberemos preguntarnos, ¿ lo estamos pasando mal ? Si la respuesta es "sí", deberemos dejar la inmersión para otro día.

¿ QUÉ ENTURBIA EL AGUA ?

Hay varias causas que producen la falta de visibilidad bajo agua, entre ellas, la más obvia es la falta de luz. En una inmersión nocturna, por ejemplo, la luz del Sol no ilumina el agua, al igual que en la inmersión en cuevas profundas o en las entrañas de un pecio. A veces, en mar abierto, la materia en suspensión en el agua bloquea el paso de la luz y provoca estas condiciones de "oscuridad", en especial a cierta profundidad.

La materia inorgánica en suspensión es la causa más común de mala visibilidad. La arena y el fango son claros exponentes de este fenómeno, al ser removidos por las corrientes marinas, el mar de fondo, las tormentas, o por la acción de nuestras propias aletas contra el fondo.

Las inmersiones en el conocido "chocolate" (llamado así por el característico color marrón del agua con lodo en suspensión) son bien conocidas de todos los submarinistas de las costas españolas, en las que desembocan multitud de ríos caudalosos cargados de materia en suspensión.


Esta foto con flash directo acusa los efectos de la
materia orgánica en suspensión.

Un problema menos conocido en nuestros fríos mares, pero más común en ríos y lagos, es la materia orgánica en suspensión, que causa mala visibilidad por la presencia de nubes de plancton o de algas marinas microscópicas que, en función de las condiciones ambientales, pueden llegar a reproducirse en grandes cantidades.

Estos minúsculos seres suelen estar distribuidos en capas, por lo que, aunque la visibilidad sea escasa en superficie, puede no serlo en el fondo o al revés. Estas explosiones de vida suelen ser estacionales y dependen en gran medida de las corrientes, que dispersan el plancton o las algas.

MATERIALES Y TÉCNICAS

Para bucear en aguas turbias no es necesario llevar ningún equipo que no sea habitual en las inmersiones normales, aunque deberemos prestar atención a los siguientes equipos y técnicas que nos ayudarán a salir de más de un apuro cuando encontremos que la visibilidad bajo el agua es mala.

FOCO O LINTERNA


Focos submarinos, no solo nos permiten
ver sino también ser vistos..

Principalmente conviene llevar una linterna o foco submarino. Parece obvio, pero mucha gente no lo tiene en cuenta. Si la inmersión se prevé difícil, como una cueva larga o un pecio, es aconsejable llevar incluso dos focos, pues es buena medida de precaución llevar uno de reserva en estas situaciones en las que el fallo del material puede constituir un peligro grave para nuestra integridad.

Los focos no sólo sirven para ver, sino también para ser visto. Puedo recordar varias inmersiones con mala visibilidad en las que el foco me permitió contactar con mis compañeros que de otra forma habría perdido.

Un foco de poca potencia es más útil cuando la materia en suspensión es tan abundante que refleja toda la luz hacia uno, en vez de permitirnos ver a través. Este "efecto niebla" o "backscatter", un viejo amigo de todos los fotógrafos submarinos, es conocido por todos nosotros, pues el caso más claro se produce al conducir un coche en un día de niebla: conviene alumbrar con las luces cortas y no con las largas puesto que, en este caso, se ilumina la niebla y no la carretera. La luz reflejada forma una especie de pantalla brillante que impide ver más lejos.

CABO DE GUÍA

También es aconsejable llevar un carrete de cuerda, al que técnicamente llamaremos cabo de guía, para emplearlo al bucear cuando el agua esté muy turbia. Éste es el sistema más fácil para volver al cabo del ancla en una inmersión, volveremos cogidos de él y no tiene pérdida.

Esta técnica es más difícil de lo que parece, pues bajo el agua no se tienen las manos libres, recordemos que también se debe llevar una linterna o foco. Por ello hay que practicar antes: primero en tierra, entre las rocas, y después en el agua, en condiciones normales y con el equipo de inmersión habitual.

Es importante no fijar el cabo de guía al cuerpo del ancla, pues si éste se desplaza debido a los tirones provocados por el oleaje en la superficie, arrastrará nuestro cabo de guía que, probablemente, resultará cortado por las piedras. Si esto ocurre nos quedaremos sin nuestra única referencia de la posición de la embarcación. Es mejor fijar el cabo de guía en un lugar fijo, suficientemente cercano al ancla como para encontrarla, pero no al ancla en sí.

GLOBO DE DESCOMPRESIÓN


El carrete y el globo de descompresión
no por poco conocido es menos útil.

También se puede llevar un carrete de cuerda y un globo de descompresión. Muchos buceadores prefieren no preocuparse en encontrar el cabo del ancla: emplean todo el tiempo en el fondo y lanzan el globo hacia la superficie al final de la inmersión, tras inflarlo con un poco de aire del regulador. El globo arrastrará con él la cuerda que se desenrrollará del carrete, formando un cabo de ancla privado.

Esta técnica es muy cómoda para efectuar la descompresión en mar abierto, donde no hay referencias de profundidad, y ofrece cierto nivel de seguridad en mares poco movidos, ya que el globo suele ser de vivos colores, y es fácilmente distinguible desde una embarcación. El globo sirve también de aviso a los otros barcos para que no se acerquen demasiado, evitando el consiguiente riesgo de ser arrollados por sus hélices al salir a la superficie.

No se recomienda el empleo del globo de descompresión cuando la corriente es fuerte, ya que ésta arrastrará el globo y puede ponernos las cosas difíciles para mantener la cota adecuada de descompresión.

Conviene practicar esta técnica de ascensión con globo antes de encontrarse en una situación peligrosa. En un caso he visto a un submarinista ascender incontroladamente porque la cuerda se enganchó en el carrete y el globo, que va ganando volumen (y por tanto velocidad y fuerza a medida que asciende), lo arrastró a la superficie. Este tipo de ascensos son, no hace falta decirlo, peligrosísimos.

ASCENSO LIBRE

Si el mar está en calma, podemos prescindir de globos y cuerdas e intentar una descompresión a dos aguas, guiándonos tan sólo de nuestro profundímetro u ordenador de buceo. La falta de visibilidad no ha de constituir un problema, ya que incluso en las mejores condiciones es difícil precisar la profundidad a la que nos hallamos. Por tanto, deberemos confiar en nuestro equipo.

Esta técnica de ascenso libre debería ser familiar a todo buceador, ya que incluso con aguas claras e inmersiones sencillas es conveniente hacer paradas de descompresión de seguridad. La norma es efectuar una parada de aproximadamente 3 minutos a 3 metros de profundidad aunque nuestro ordenador de buceo nos permita ascender directamente a la superficie. En especial en invierno, cuando el agua está fría, y no hablemos si además está turbia, muchos buceadores no hacen caso de esta norma.

PRECAUCIONES

Al iniciar la inmersión no está de más fijar el carrete al "jacket" con un mosquetón, pues si lo guardamos suelto en los bolsillos del "jacket" podemos perderlo al saltar del barco, y no es agradable necesitarlo y no encontrarlo. Asimismo hay que tener cuidado al desenrrollar el carrete con el globo inflado, ya que un tirón puede hacer que perdamos el carrete y el globo.

Si la visibilidad es tan mala que perdemos la orientación, hay que recordar que nuestras burbujas siempre suben hacia la superficie. Respecto a la velocidad de ascenso, deberemos recordar que nunca debe ser mayor que la velocidad de las burbujas en su ascenso. Éstas son dos reglas de oro del submarinismo que no todo el mundo recuerda.

TRAMPAS DEL MAR

Otros peligros que acechan en el mar, y no sólo en condiciones de mala visibilidad, son los hilos de pescar y las redes. Estas trampas para peces se constituyen en trampas peligrosísimas para los buceadores, que deben evitarlas a toda costa. Si se practica el submarinismo en un lugar en el que hayan muchos sedales o redes, la mala visibilidad es motivo suficiente para cancelar la inmersión.


El cuchillo. No es para matar tiburones asesinos
sino para librarnos de redes y sedales.

En las inmersiones habituales, incluso con buena visibilidad, es conveniente (y necesario) llevar un cuchillo de inmersión afilado. Quién desee asustarse de verdad, en la próxima inmersión, puede intentar cortar un trozo de red abandonada con el cuchillo. Comprobará que no es tan fácil...

En fin, con mucha práctica, sangre fría y un buen equipo, hacer inmersión en aguas con visibilidades de menos de 3 metros no tiene porque ser un problema.

 

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Última modificación: 07 d’agost 2017 06:03


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