M@re Nostrum

Fotografía subacuática
por Farley Davidson
traducido por Miquel Pontes

Newbert, Doubilet y Snyderman La leyenda...
Segars, Despres y Nawrocky Mis héroes...

os admiro. Estos chicos saben más que nadie sobre técnica fotográfica y composición. Con todo, les falta alguna cosa. Habiendo dedicado ya algunos años a trastear en este negocio, parece que estos tipos, con todo lo buenos que son, se han olvidado de algunos fundamentos. Voy a intentar completar, humildemente, todos los conocimientos que podáis haber aprendido de ellos.

Yo prefiero hacer mis fotos
con una cámara alojada en
una caja estanca

Yo prefiero hacer mis fotos con una cámara alojada en una caja estanca y he aprendido un par de cosas por el camino difícil.

Primero, siempre hay que poner una cámara en la caja estanca. Un amigo no acababa de saber por qué no se disparaba su flash. Estaba haciendo una inmersión muy interesante cuando, a unos 30 metros de profundidad, miró dentro de la caja estanca y vio... que no había nada dentro.

Vuestras oportunidades de tirar buenas fotos (cualquier foto, de hecho) aumentan cuando empleáis una cámara. También aumentan cuando, además, ponéis un carrete de película dentro de la misma.

Por otra parte, a veces es bueno dejar la cámara fuera de la caja estanca. Una vez, en un raro momento de diligencia, me dediqué a engrasar todas las juntas tóricas de mi caja estanca. Esta caja parecía como nueva cuando monté mi querida Yashica en ella y me dirigí hacia la playa.

El peor sentimiento del mundo es estar en el agua, cuando ésta te llega al pecho, y ver como suben burbujas de aire desde tu caja estanca.

Realmente, TODAS las juntas
tóricas son necesarias

Hay que aprender dos lecciones. Primero, TODAS las tóricas son necesarias, particularmente aquella de gran tamaño que va en la parte trasera de la caja estanca. Segundo, nunca le hace daño a la caja estanca bajar vacía después de cualquier ajuste importante.

Con un poco de esfuerzo, es posible abrir la caja estanca bajo el agua. Hay varias técnicas. Por ejemplo, podéis enganchar la grapa de cierre del flash con el cabo del ancla al bajar. Si tiráis fuerte, el flash se abrirá, muriendo instantáneamente en un relámpago glorioso. Esto me pasó no hace mucho tiempo.

Otra variante fue inventada por una chica con una Nikonos alquilada. Ella intentó, con gran empeño, cambiar las ópticas bajo el agua. Hay que hacer una fuerza enorme para sacar una lente de 35mm a 20 metros bajo la superficie, pero ella lo consiguió, reemplazándola con una lente de 28 mm. Esta mujer no es de las que uno se quiera pelear con ella... ni a la que uno quiera prestar su equipo.

Mi amigo David puso su cámara en el fondo, a unos 30 metros de profundidad, para perseguir a una langosta. Evidentemente, no la encontró cuando volvió. Mala cosa. Después de desnitrogenarnos un poco, volvimos abajo y tuvimos la suerte de encontrar la cámara, varias horas más tarde.

Algunas semanas después estaba David con la cabeza metida en un agujero y las piernas hacia arriba, cuando un tiburón de más de un metro pasó nadando entre sus rodillas. Él ni se dio cuenta. David nunca consiguió cogerle el tranquillo a esto de estar atento a todo.

La automatización

El equipo se automatiza más cada día que pasa. Esas ocasiones en que apretamos inadvertidamente el disparador de la cámara producen fotos perfectamente expuestas y enfocadas de nuestra cara o de la cubierta del barco. Es una buena idea aprender a disparar así de forma manual, no sea que las cámaras automáticas empiecen a decidir cómo hacer la composición de la foto ellas solitas.

A veces algunas características de la electrónica nos ayudan de formas inesperadas. Mi compañero Alfredo estaba en tierra, junto a unos rompientes, cuando oímos un fuerte "beep" entre el oleaje. Alerta, como siempre, Alfredo se imaginó que pasaba algo (más bien que ese algo se inundaba).

Esta vez el problema lo tenía un fotógrafo que se había enganchado entre las rocas del rompiente. El sonido era el detector de humedad de su caja estanca.

Alfredo decidió rápidamente entre rescatar la caja estanca y el fotógrafo y optó por sacar a este último del rompiente. El flash, inundado, lanzó un S.O.S. furioso mientras la caja pitaba... Toda la escena parecía sacada de "Encuentros en la Tercera Fase".

Cuando vas a llevar una valiosa cámara contigo bajo el agua, tienes que tener en cuenta dos cosas. Si estando en la playa, las crestas de las olas sobrepasan la altura de tu cabeza, mejor no te metas en el agua. Total, la visibilidad tampoco iba a ser buena, así que no hay que preocuparse.

Si estás al final de tus vacaciones y simplemente TIENES que meterte en el agua, llama a Alfredo y dile que espere en la playa. Por 1.000 pesetas te vendo su número de teléfono.

...envolvió su cuerpo alrededor
de su cabeza, y lo atacó...

Muchos fotógrafos están convencidos de que lo que ven a través del visor de su cámara es como una película... que no puede hacerles daño en realidad.

Las rayas "torpedo" llegan a crecer hasta dos metros de diámetro y usan una descarga eléctrica de 600 voltios para aturdir a sus presas. Una vez, un buceador local perseguía a una de éstas con su cámara, acercándose más y más, y más... en realidad sin ver el pez.

La raya se dio media vuelta, se levantó sobre su cola, envolvió su cuerpo alrededor de su cabeza, y lo atacó... Cuando recobró el conocimiento nos dijo que, después de aquello, no necesitó recargar el flash de su cámara durante meses.

La siguiente vez que fotografió un pescado grande tuvo tanto cuidado que un minúsculo pez limpiador se coló bajo su regulador y le arrancó un pedazo de labio. Imaginaos.

El compañero...

Si os vais a meter en algo tan delicado como la fotografía submarina, tenéis que escoger al compañero tan cuidadosamente como a vuestro equipo.

Una semana antes de casarnos, mi novia y yo nos fuimos a bucear. La temperatura del agua era de 6 grados y el oleaje había cubierto las rocas de hielo. Cuando salía del agua con una de mis cámaras, mi novia tropezó y cayó de cara contra el suelo... protegiendo la cámara con su cuerpo. Destrozó su máscara, pero salvó la cámara. Es una gran mujer, una verdadera "protectora".

Como puede ser difícil convencer a vuestra amada para ir a bucear en Enero, podéis hacer una simulación, dejadle una cámara vieja y tropezad con ella cuando camine por la cocina... y observad cómo cae al suelo...

A publicar...

Muy bien. Ya estás listo... tienes cientos de fotos y has seleccionado unas cuantas que no hacen reír a tus compañeros. Es el momento de publicarlas.

A menudo me han preguntado los secretos de mi éxito con los editores. Desgraciadamente sólo hay una persona que me los pide, pero los pide frecuentemente.

Primero hay que aprender a escribir. La mayoría de las revistas prefieren artículos completos. Las fotos y el texto en un mismo paquete. A veces un escritor y un fotógrafo trabaja juntos, pero realmente tienes un pie dentro de la publicación si sabes escribir. Una habilidad importante es saber escribir una buena carta de presentación. Tiene que tener la justa mesura de ruegos y alabanzas.

Segundo, usa más de una lente en tu cámara. Conozco a un tipo que lo hace todo con su lente de 18mm. en serio... todo... no solo dispara fotos con gran angular, también dispara macro, la usa como destornillador, como martillo y como bate de béisbol. Si esperas que elijan tus fotos, debes ser capaz de hacer todo esto.

Tercero, envía el material... Un fotógrafo que conozco evitaba que le rechazasen sus trabajos, ¿cómo? No los enviaba. Él es bastante bueno e imagino que tiene posibilidades... si alguna vez le enseña sus fotos a alguien. Si no lo hace, nunca sabrá si gustan a los demás o no... y siempre se preguntará sobre ello.

© Farley Davidson

 

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Última modificación: 31 desembre 2012 10:59


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