M@re Nostrum

Vía Crucis Submarino
por
Cristina Cioffi

l alma viaja liviana cuando, a través del mundo de los hombres, se unen las fuerzas más grandes: la fuerza de la FE y la fuerza del MAR.

En la Semana Santa, desde el Océano, abre tu mente, corazón imperfecto, y piensa que destruyes con tu ira, tu desidia, tu indolencia, tu desamor, a cada ser que con tanto esmero ha sido creado para que cuides: este mar con el que debes comulgar, este mar que debes conservar con la fuerza que tu creador te ha dado.

Mil puros manantiales y nubes y vapores y todas las aguas, rodean y abrazan al mar, sagrado mensajero de la madre terrenal, ése al que debes cuidar y venerar, porque en él viven tantos seres indefensos que conocen una inmensidad que tú ni siquiera eres capaz de imaginar.

Las estrellas de este mar, y las anémonas y langostas, y tantos millones de seres vivos de este mismo mar que hoy nos recibe para orar, con la esperanza de creer que sí, sí que se puede... Si tan solo tú que lo navegas, lo recorres, lo buceas, lo acaricias en cada ola que te acaricia, junto con el viento que sopla tu rostro y enreda tu cabello...te convences de que eres responsable.

Conoced niños del mundo, que este infinito cielo azul que se refleja en vuestros ojos es ese mismo cielo azul que os salpica, el mismo cielo azul que desciende para que te acostumbres a amar cada rincón de Dios.

La gigantesca Cruz de madera que sumergimos demuestra que la Cruz está en todas partes... en la Tierra y en el Mar... en la mente y en el cuerpo. Demuestra que cada ser viviente tiene su propia cruz, que cada cual debe aprender a transportar. Cada cual debe ver que esta cruz, en cada instante de esta vida regalada por la que murió Cristo, merece, más que nunca, ser salvada.

Ora desde el fondo de tu propio corazón, ora desde las alturas de tu espíritu, ora desde el cielo de la paz, ora desde el fondo del mar, y pídele a Dios perdón por no haber sabido comprender su inmensidad.

Ora por cada hermano que no ama a su propio hermano. Ora por no haber comprendido que las guerras están en el corazón de cada ser humano que no comprende, por egoísmo, que cada ser vivo es una parte de él mismo. Ora para que por fin entienda que no es la ley del más fuerte, sino la ley del que sepa y pueda amar y comprender un poco más allá.

Cada estación de este Via Crucis, desde el propio corazón del mar, significará que
siempre habrá hombres de buena voluntad que prometan cuidar, proteger y amar las eternamente pródigas fuentes de la vida.

Segundo Vía Crucis Submarino

En Puerto Madryn (Patagonia Argentina) se realizó en abril del 2001 el Primer Vía Crucis Submarino con la participación de 70 buzos y un sacerdote, el Padre Juan Gabriel Arias, de la Parroquia Inmaculada Concepción de Belgrano, quien guió la procesión subacuática y fue secundado por un grupo de buzos locales que transportaron una cruz de madera de gran porte. La hilera continuaba con buzos locales y de diferentes puntos del país que se acercaron a la ciudad para participar de este evento único.

Este proyecto se gestó en la Secretaría de Turismo Municipal junto a las operadoras de buceo, sumándose a las celebraciones litúrgicas de Semana Santa con una actividad promocional de esta zona como es el buceo.

Puerto Madryn, ciudad capital del buceo argentino, que ha organizado eventos masivos como el Operativo Fondos Limpios y la Fiesta Nacional del Buceo, convocó también este año a participar de la segunda experiencia a los buzos certificados de todo el país.

El segundo Vía Crucis tuvo lugar el pasado miércoles 27 de marzo de 2002.

El padre Gabriel Arias, quien dirigió el primer Vía Crucis Submarino realizado en Puerto Madryn y en el mundo, realizó el curso básico de buceo Open Water como parte de su preparación para las celebraciones de Semana
Santa 2002.

 



© Texto: Cristina Cioffi
© Fotos: Turismo Puerto Madryn

 

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Última modificación: 07 d’agost 2017 05:53


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